Repostería de Madrid: los 5 pasteles típicos de la ciudad

Siempre digo en mis visitas turísticas por Madrid que la repostería de la ciudad es como su arquitectura tradicional: muy humilde. Estos cinco pasteles, típicos de Madrid (y en algunos casos también de otras regiones, es verdad), lo demuestran a las claras. Sugerencias sencillas y económicas que, aunque no son demasiado elaboradas, son auténticas y genuinas. Sin duda, bien pueden ser cinco razones para visitar la ciudad.

  1. Las rosquillas de San Isidro: se puede decir que son los dulces más ‘madrileños’. Cuando se acerca el día de San Isidro, especialmente desde principios de mayo hasta el día del santo (15 de mayo), los escaparates de las pastelerías de la ciudad se van llenando con estos cuatro tipos de rosquillas, con la misma base (harina, azúcar, huevos, limón, anís y aceite de oliva) pero con acabados distintos:
    • Las listas: bañadas con una crema a base de azúcar, zumo de limón y huevo batido).
    • Las tontas: no tienen nada extra. Por no tener, no tienen ni el agujero del centro. De ahí su nombre.
    • Las de Santa Clara: recubiertas de merengue.
    • Las francesas: con trozos de almendra por encima.

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  1. Los churros y las porras: aunque no son exclusivos de Madrid, son probablemente los más populares. Su elaboración es realmente sencilla, pues están hechos a base de agua, azúcar, sal y harina, todo ello frito en aceite de oliva. A las porras se les añade bicarbonato de sodio, por eso se hinchan y son más esponjosas, a diferencia del churro, que es más fino y crujiente. Ambas se suelen bañar en una taza de chocolate. Varios son los establecimientos típicos que se pueden conocer en una ruta turística por el centro de Madrid. Por ejemplo, San Ginés y Maestro Churrero.

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  1. Las torrijas: son otro dulce típico en muchas regiones de España, entre ellas Madrid, y representa otro ejemplo de la ‘humildad’ de la repostería tradicional. Las torrijas se hacen con rebanadas de pan duro, que se mojan en leche y en huevo batido, posteriormente se fríen en aceite de oliva bien caliente y al sacarlas se introducen en una bandeja con leche o vino. Se puede añadir canela o azúcar por encima. Normalmente se toman en Semana Santa, aunque algunos establecimientos (pocos) las ofrecen todo el año, como la Casa de las Torrijas.

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  1. Los barquillos: explicado gráficamente para que se entienda, los barquillos en realidad son como la galleta en forma de cono que llevan los helados de cucurucho. Pero en Madrid se elaboran con formas muy variadas y se comen sin el helado. Fueron muy populares en la posguerra, de hecho surgió un oficio propio: el barquillero, que no solo elaboraba los barquillos sino que los vendía por la calle, a menudo a través de un juego de apuestas: una especie de ruleta rusa artesanal en la que se apostaba a un número, arriesgándose a comer gratis el dulce o bien pagarlo al doble. En realidad, las reglas dependían más bien del barquillero, que aún hoy se dejan ver por el centro, aunque por desgracia cada vez menos. Vestido de chulapo pregonaba a los cuatro vientos el género:

¡Al rico barquillo de canela para el nene y la nena,
son de coco y valen poco,
son de menta y alimentan,
de vainilla ¡qué maravilla!,
y de limón, qué ricos, qué ricos, qué ricos que son!

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  1. Las coronas de la Almudena: se trata de un pastel que se come solo en Madrid, puesto que la Almudena es la patrona de la ciudad, aunque es un dulce muy reciente. En realidad, en 1978 se organizó un concurso entre los pasteleros madrileños para ‘alumbrar’ un nuevo pastel que se sumase a la oferta de la ciudad, pero haciendo un guiño a la Virgen. Es muy parecido a un roscón de reyes, con base de harina, huevos, leche y azúcar, y con un relleno, a menudo de crema. Pero son algo más pequeñas y no llevan ningún tipo de alcohol ni ‘sorpresas’, a diferencia del roscón. Se comen el día de la Almudena, el 9 de noviembre.

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Texto escrito por Ricardo Domínguez, periodista y guía turístico de Madrid.

Fotos:

Laurocio (Own work) [CC BY-SA 4.0], via Wikimedia Commons

Porras via photopin (license)

Tamorlan (Own work) [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

Viviendo Madrid from Madrid, España [CC BY 2.0], via Wikimedia Commons

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Abono turístico de Madrid: ¿conviene para el transporte? Un análisis

Cuando entro en contacto con grupos de turistas que están preparando su visita a Madrid, una duda que surge habitualmente es: ¿Realmente conviene sacarse un abono turístico de Madrid para varios días o es mejor comprar billetes individuales cada vez que se toma el autobús, el metro o el tren? En este artículo encontrarás una breve explicación de las diferentes opciones que hay y un análisis comparativo de precios. Después de ello, podrás realizar tus propios cálculos en función de tu programa de viaje.

Abono turístico de Madrid

El abono turístico de Madrid es flexible y se adapta a los días, la distancia y la edad de quienes estén de viaje en Madrid. Se puede comprar en las máquinas expendedoras de las estaciones o a través de Internet. Esta es la tabla de precios (septiembre de 2015):

Zona A (incluye la ciudad de Madrid y el aeropuerto)

Precio para adultos (12 años de edad o más)

  • 1 día: 8,40€
  • 2 días: 14,20€
  • 3 días: 18,40€
  • 5 días: 26,80€
  • 7 días: 35,40€

El precio para niños (hasta 11 años) tiene siempre un 50% de descuento.

Zona T (incluye la Comunidad de Madrid, el aeropuerto y el autobús para Toledo y Guadalajara)

Precio para adultos (12 años de edad o más)

  • 1 día: 17,00€
  • 2 días: 28,40€
  • 3 días: 35,40€
  • 5 días: 50,80€
  • 7 días: 70,80€

El precio para niños (hasta 11 años) tiene también un 50% de descuento.

A modo orientativo, este es un vídeo en el que explico cómo comprar un abono turístico de Madrid.

Billete individual de transporte

El Metro, que es sin duda el medio de transporte que más usan los madrileños y los turistas, tiene un precio de 1,50€ para trayectos cortos. Si son más de 5 estaciones de recorrido, se suman 0,10€ al billete, hasta 2,00€, que es el precio máximo del billete individual. El acceso o la llegada desde el aeropuerto tiene un suplemento de 3,00€. El billete combinado con el Metro Ligero (sistema de tranvía en la periferia) tiene un precio de 3,00€.

En el caso del autobús, el precio del billete individual es 1,50€. Sin posibilidad de trasbordo entre líneas (en cada autobús se saca un billete diferente). La única posibilidad de hacer trasbordos entre autobuses es sacar un billete especial de 10 viajes (ver más abajo).

En el caso del Cercanías Renfe (trenes locales que no son de alta velocidad), el precio varía según la distancia. El mínimo es 1,70€ y el máximo 8,70€. Los niños menores de 6 años pueden viajar gratis (máximo dos por adulto). La Tarjeta Dorada anual para pensionistas da un 40% de descuento. Las familias numerosas también tienen rebajas.

Metrobús o billetes de 10 viajes

Con el nombre de Metrobús se conoce en Madrid al billete de 10 viajes. Es válido para autobús, Metro y Metro Ligero. Es decir, no incluye el servicio de trenes Cercanías Renfe. No son nominales y se pueden compartir entre varias personas. Estos son sus precios:

  • Metrobús normal: 12,20€. Sin posibilidad de trasbordo en autobuses
  • Metrobús especial: 18,30€. Válido para trasbordos. El tiempo para hacer el trasbordo es 60 minutos. De lo contrario, contará como un nuevo viaje.

Para los trenes de Cercanías Renfe hay que sacar un billete de 10 viajes llamado Bonotren, con validez para un mes y con precios que varían según la distancia o zonas a atravesar. Sus precios oscilan entre 10,00€ y 38,45€.

¿Qué es lo que más conviene?

Después de esta sopa de cifras para viajar por Madrid, la pregunta es obligada: ¿Qué es lo que más conviene: un abono turístico de Madrid, Metrobús o billetes individuales? Mi respuesta es la siguiente: si en tu visita a Madrid vas a usar el transporte público de forma intensiva, te merece la pena el abono turístico. Si no, es mejor usar billetes de 10 viajes. Este es el cálculo en el que me baso:

  • Cada uno de los 10 viajes de Metrobús tiene un precio de 1,22€.
  • Si compras un abono turístico de un día (8,40€), debes hacer al menos siete viajes de la Zona A para rentabilizarlo. De lo contrario, sale más rentable usar el Metrobús. Por ejemplo: 6 viajes de Metrobús son 7,32€.
  • En el caso del abono de dos días (14,20€), hay que hacer al menos 12 viajes para rentabilizarlo: 1,22€ x 11 viajes = 13,42€.
  • Con el abono de tres días (18,40€), al menos 16 viajes: 1,22€ x 15 viajes = 18,30€.

Para cálculos superiores, hay que seguir la misma lógica. Y además, teniendo en cuenta que los Metrobuses de 10 viajes se pueden compartir, el ahorro es mayor. Todo depende de tu ubicación y tu programa.

Si estás preparando un viaje a Madrid y quieres realizar una visita turística, ponte en contacto conmigo. Soy periodista y guía turístico de Madrid. ¡Echa un vistazo a mis vídeos de YouTube y haremos un programa a vuestra medida!

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Ruta por los Pueblos Negros de Guadalajara. De Campillo de Ranas a Majaelrayo

Los Pueblos Negros o la Arquitectura Negra es una de las escapadas más recomendables en la zona central de la Península Ibérica, sobre todo para los que quieren hacer una visita turística cerca de Madrid o un paseo de senderismo poco exigente y a dos pasos de la capital.

Este grupo de pueblos, situados en ambas vertientes del Pico del Ocejón (2.058 metros), son toda una sorpresa por lo peculiar de su arquitectura, que toma casi exclusivamente la pizarra como material constructivo, de ahí su color negro tan característico. Está en vías de ser nombrado Patrimonio de la Unesco y forma parte del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, donde también destaca el Pico del Lobo-Cebollera y el Hayedo de Tejera Negra.

FICHA TÉCNICA DE LA RUTA

Lugar de salida: Plaza de la Iglesia de Campillo de Ranas.

Lugar de llegada: Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, en Majaelrayo.

Longitud: 4 kilómetros y medio.

Duración: Dos horas y media el recorrido completo, ida y vuelta.

Dificultad: Baja, sin grandes desniveles.

Comentarios: No hay grandes peligros. Aún así, se recomiendo no salirse de los senderos.

Cómo llegar: Quien vaya a hacer esta ruta desde Madrid, lo mejor es ir en coche por la A-2 hasta Guadalajara. En la salida 53, seguir dirección Avenida del Ejército, después Avenida Pedro Sanz Vázquez, seguir por Paseo de la Estación y de ahí tomar la carretera CM-101. Pasado Humanes, tomar la CM-1004 hasta Tamajón. Este pueblo es la puerta de entrada a los pueblos negros. Hay que atravesarlo y seguir dirección Campillo de Ranas en todo momento.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA

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Por el camino que lleva hacia las eras se ven ya las marcas rojas y blancas que indican el GR, muy bien señalizado en todo momento. Los primeros metros llevan al viajero por el arroyo de Agua Fría y por el Cerro Cabeza de Ranas, y muestran varios carteles explicativos acerca de la escasa densidad de población de la comarca y de la rica flora, donde abundan los robles, así como de la fauna salvaje, entre cuyas especies destacan las abejas, corzos, jabalíes, gatos monteses o zorros, como el que pudimos vislumbrar a lo lejos en pleno casco urbano de Majaelrayo.
Esta ruta comienza en la Plaza de la Iglesia de Campillo de Ranas, donde el senderista ya se puede hacer una idea de la peculiaridad de estos pueblos. A mí personalmente también me ha llamado mucho la atención el reloj de sol de la plaza: siento predilección por estos artilugios que han marcado la hora a tantas y tantas generaciones. La curiosidad de este y de todos los actuales es que muestran el desfase horario al que estamos sometidos en España: dos horas. Cuando el reloj de sol marcaba las 12.00, eran las 14.00.

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Pero para ello primero tuvimos que llegar al pueblo intermedio de la ruta: Robleluengo, una aldea ideal para las casas rurales, un turismo que llega de Madrid y otras ciudades cercanas para desconectar del estrés urbano. Su iglesia parroquial es tan humilde como bella, de influencia románica pero puramente ‘negra’.

Dejando la iglesia a nuestra izquierda se sigue por el camino de Majaelrayo, que ya comienza a verse a lo lejos, con la figura imponente del Pico del Ocejón a su lado, mostrando su vertiente occidental. Aunque hay que decir que la vertiente más famosa es la oriental, la que se ve precisamente desde muchos puntos de toda la provincia.

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Al no ser una ruta circular, la vuelta es por el mismo camino. Quien se vea con ganas, puede ir a Valverde de los Arroyos (9 km, 4 horas) o subir al Pico del Ocejón (13 km, 5 horas). Ambas rutas esstán señalizadas.
Majaelrayo es también uno de los pueblos mejor conservados de todos los denominados ‘negros’. Su edificio principal es la iglesia de San Juan Bautista, pero a mí personalmente me gustaron las humildes casas particulares en las que aún se pueden ver las cruces o letras en cuarcita lechosa, la única nota de color en los muros negros de las edificaciones. Su finalidad sigue sin estar clara: pura decoración, una forma de pedir protección divina o una muestra de cristiandad por parte de judíos y musulmanes conversos.

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Ricardo Domínguez es periodista y guía turístico en Madrid. Y por encima de todo, amante del senderismo y de los viajes.

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Madrid Río: 5 razones para dar un paseo por el Manzanares

A pesar de que los proyectos de Calle 30 y Madrid Río, impulsados por el ex alcalde de la ciudad Alberto Ruiz-Gallardón, dejaron las arcas municipales tiritando, un paseo por las orillas del río Manzanares es más que recomendable, tanto en alguna de las visitas turísticas que se organizan por sus orillas como a modo de ruta libre.

Todo el espacio liberado tras la soterración de la autopista M-30 se ha aprovechado para crear nuevos jardines y para poner en valor todos los monumentos que había en la zona. Aquí van cinco razones por las que te puedes acercar a este parque:

  1. Sus puentes históricos: aunque no suelen ser los monumentos más famosos ni más fotografiados, tanto el Puente de Segovia como el Puente de Toledo son construcciones históricas y bellas. El primero de ellos, de hecho, es obra de uno de los más grandes arquitectos de Madrid y de España, Juan de Herrera, y fue construido a finales del siglo XVI. En él destacan sus las simbólicas bolas herrerianas, que el arquitecto puso tan de moda. El segundo de estos puentes, el de Toledo, es algo más reciente, de principios del siglo XVIII, pero su autor es igualmente otro de los arquitectos más importantes para la Villa y Corte: Pedro de Ribera. Su estilo barroco churrigueresco se aprecia, sobre todo, en el conjunto escultórico central, que representan a San Isidro y a Santa María de la Cabeza.
  2. Una de las mejores vistas de Madrid. Precisamente desde el entorno del Puente de Segovia hay una de las mejores estampas de la cornisa histórica de la ciudad. El parque la ha recuperado, pues antes estaba solo al alcance de quienes pasaban (y se atascaban) con su coche por ese tramo de la M-30. Cualquiera de las visitas turísticas por Madrid Río os las harán descubrir, pero también podéis admirar las vistas desde la terraza del Café del Río, muy recomendable.
  3. La arquitectura moderna, también presente. Sobre todo, en el Puente de Arganzuela, del arquitecto francés Dominique Perrault, precisamente el autor de la Caja Mágica, aguas abajo, con el que guarda gran parecido, sobre todo en los materiales. Se trata de un lugar envolvente y muy fotografiable, tanto desde su interior como desde el exterior.
  4. El Matadero. Se trata probablemente del centro cultural contemporáneo más dinámico e interesante de la capital. Acoge no solo exposiciones de arte moderno, sino también obras de teatro de todos los estilos, conciertos, festivales y multitud de eventos culturales, que se dan cita en cualquiera de sus pabellones, como el de la Casa del Lector. Por cierto, si tienes curiosidad sobre el nombre de este complejo, te diré que se llama así porque aquí se encontraba precisamente el Matadero de Legazpi, el más importante durante buena parte del siglo XX, que además servía de mercado de ganados.
  5. Ocio para los más pequeños. Si buscas planes en Madrid para niños, en este parque encontrarás algunas opciones interesantes. Por un lado, hay muchas tiendas de alquiler de bicis y velocípedos (tándems, cochecitos, etc.) que os permitirán dar unas divertidas pedaladas por el carril ciclable que recorre todo el parque. Además, sus zonas de juego, bautizadas con el poético nombre de ‘ocio imaginativo’, entretendrán a los benjamines de la familia con toboganes, juegos de equilibrio y hasta tirolinas.

¿Has ido alguna vez a este parque? Una visita turística por Madrid Río o una ruta libre a tu aire te hará descubrir un lugar cada vez más querido por madrileños y viajeros.

Ricardo Domínguez es periodista y guía turístico de Madrid, y tiene diferentes blogs sobre el turismo y el patrimonio de la ciudad.
photo credit: En bici por Madrid Rio via photopin (license)

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Una ruta turística por el Parterre del Retiro de Madrid

En mis visitas turísticas por Madrid siempre lo digo: “Los parques no se explican, se pasean”. Así es como mejor se disfrutan. Y si el parque es especial, la experiencia se puede disfrutar tanto interiormente como en familia. Por tanto, las indicaciones en estos lugares son siempre orientativas, evocadoras, sugerentes, para que ayuden a crear esa conexión entre el paisaje y la persona. Y una ruta turística por el Parterre del Retiro no es una excepción.

El Parterre del Retiro es una de esas zonas con magia de la ciudad, un efecto que se consigue por sus dos accesos principales. Al entrar por la puerta de Felipe IV, en la calle Alfonso XII, el golpe de color de las flores sorprende al visitante, pero por el otro extremo, en el Paseo del Paraguay, la vista panorámica del jardín es fascinante.

El Parterre se trata de un jardín de gusto francés, de ahí su nombre, inspirado como tantos otros en los jardines de Versalles. Se trata de un espacio que tiene mucho que agradecer a los franceses: lo ordenó construir Felipe V, primer rey borbónico de España y de origen francés, por tanto. Pero lo curioso es que también tiene mucho que reprochar a nuestros vecinos galos: durante la ocupación napoleónica de principios de siglo XIX, las tropas francesas se instalaron en el parque del Retiro, dejando destrozos importantes en toda la zona, incluido este Parterre.

¿El árbol más antiguo de Madrid está en el Parterre?

Esos destrozos se observan, por ejemplo, en el árbol más majestuoso de estos jardines: el ahuehuete. Se trata de un árbol no autóctono, de origen mexicano, que normalmente es más frondoso, pero al parecer, en este caso, las tropas napoleónicas podrían haber utilizado la leña de sus ramas para hacer fuego con ella. Sobre este árbol circulan diferentes leyendas poco verídicas, como que este ejemplar es pariente del mítico ahuehuete bajo el que lloró Hernán Cortés en la Noche Triste, en 1520.

Otro dato, aceptado por todos pero que habría que concretar de verdad, es el que atribuye a este ahuehuete el honor de ser el más antiguo de la ciudad, atribuyéndole en torno a 360 años de vida, como puede leerse en la página 328 del Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, un letrero en el comienzo de la Senda Botánica 1 indica que es del siglo XIX. Es decir, que salvo que sea una errata, los responsables del propio parque lo contradicen. ¿A quién creemos?

En cualquier caso, este árbol es interesante por muchos motivos. Por ejemplo, por las tres ramas que perdió en una tremenda tormenta eléctrica hace unos cuantos septiembres. Sobre la especie en sí, llama la atención el hecho de que si tiene la suficiente humedad, nunca pierde sus hojas, pero eso sí afecta al color de las mismas: en invierno muy parduzcas, verde intenso en plena primavera y verde oscuro en otoño. Pese a su espectacularidad, la madera de los ahuehuetes es bastante débil, lo que probablemente les haya librado de muchas talas.

Cedros del Himalaya, competidores del ahuehuete

Desde la entrada por el Paseo del Paraguay, dos árboles rivalizan en estatura y porte con el ahuehuete. Son dos cedros del Himalaya, a los que algunas fuentes también les atribuyen varios siglos de vida, no sé si por su cercanía al ahuehuete o porque realmente es una especie que puede llegar a vivir centenares de años. Sea como sea, no están recogidos en el Catálogo de Árboles Singulares de la Comunidad, así que no sé qué pensar…

Cipreses recortados, los más llamativos

Pero por lo que he podido ver en mis visitas turísticas por el Parterre del Retiro, los árboles que sin duda más llaman la atención son los cipreses recortados de la zona oeste de los jardines. Y sí, son cipreses, y aunque no se parezcan a los típicos que encontramos en los cementerios, son de la misma especie: la común. Obviamente, no crecen así, sino que los conservan de esta manera los operarios del Ayuntamiento de Madrid, en formas difíciles de definir. Cada cual que lo interprete como quiera: cerebros, algodones, coliflores…

En cuanto a las especies de arbustos recortados, destacan los de formas piramidales, que delimitan los espacios y son laureles. Los de forma redonda son aligustres. Y el cuarto árbol en tamaño, nada más entrar por la puerta de Felipe IV, es el magnolio.

Las flores, en función de la época

Las flores no siempre son las mismas, depende de cuándo se realice la ruta turística por el Parterre del Retiro. En primavera, a la entrada de pueden ver lirios. En verano, los pensamientos y las petunias de diferentes colores son las que predominan en las zonas bajas. Otra de las especies que suele dar color a los bajos son las coles de jardín, sean blancas o moradas.Las flores, en función de la época

Todo esto y otros muchos detalles, como las esculturas de los Benavente, se pueden apreciar en una visita turística por el Parterre. ¿Lo conoces ya? ¿Qué es lo que más te llamó la atención cuando lo visitaste?

Fotos

photo credit: Parterre. Parque del Retiro. Madrid via photopin (license)

photo credit: DSC01039 via photopin (license)

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La ampliación de estaciones de BiciMad en Madrid, insuficiente

mapa de la bici pública de madrid
Nuevo mapa de Bicimad, tras la última ampliación

Sin querer parecer un crítico destructor irreductible, no me queda otro remedio que decir que la ampliación de estaciones que este verano ha llevado a cabo BiciMad es insuficiente, y el mapa actual sigue siendo decepcionante. BonoPark, concesionaria del servicio, ha añadido 42 nuevas estaciones y 468 nuevas bicicletas en Madrid en los meses de junio y julio.

Eso es positivo, está claro, pero el problema es que esas bicicletas siguen sin salir del radio de la M-30: la mayor parte de las nuevas estaciones se quedan en el centro histórico de Madrid y solo se extienden discretamente hacia el norte. Antes de la ampliación, la estación más norteña se situaba en la calle Ortega y Gasset, mientras que ahora los anclajes más septentrionales se encuentran en el entorno del Metro de Cuzco.

Las bicicletas seguirán sin reducir los coches en Madrid

Lo que supone esta ampliación es una mejora de la red de estaciones: hay más densidad de anclajes y beneficia los trayectos cortos. Pero sigue sin ser una alternativa al coche, puesto que ningún usuario se va a bajar de su vehículo para subirse directamente a una bici del sistema público de Madrid. ¿Cómo lo va a hacer, si ello supondría un gasto de varias horas en tickets de parkímetro o parking?

Mi opinión sigue siendo que las estaciones deberían salir del perímetro de la M-30, donde no hay zona de estacionamiento regulado. Solo así un conductor se puede sentir seducido a aparcar su coche sin coste y alquilar un trayecto de bicicleta por Madrid. Hubiera bastado con poner un par de estaciones en las principales entradas a la ciudad para comprobar si se trata de una medida atractiva.

Por mi parte, aunque tengo la tarjeta anual de BiciMad, sigo optando por venir en coche con mi bicicleta plegable en el maletero, aparcar en la zona de La Elipa-Almudena y entrar al centro histórico de Madrid por el carril bici de O’Donnell.

En tu caso, ¿cómo haces para usar la bici por Madrid? ¿Qué te parece la nueva ampliaición del servicio?

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La sede del Banco de Bilbao en Madrid: algunas curiosidades del edificio

El edificio del Banco de Bilbao en la calle Alcalá 16 es sin duda uno de los que más llama la atención cuando alguna de mis visitas turísticas por Madrid se enfila desde la Puerta del Sol hacia la Plaza de Cibeles. A quienes más sorprende es a los grupos de italianos, que le suelen sacar cierto parecido al monumento a Vittorio Emmanuele II en Piazza Venezia de Roma, puesto que lo más llamativo en ambas obras son las cuadrigas que coronan el conjunto.

photo credit: Punxsutawneyphil via photopin cc

En este caso, no es ningún símbolo político, como lo es ‘il Vittoriano’ de Roma con respecto al primer rey de la reunificación italiana. El edificio del Banco de Bilbao de Madrid es un ejemplo del empuje de la arquitectura bancaria en la zona de Sevilla-Cibeles a finales del siglo XIX y comienzos del XX. En este área de la capital no solo encontramos el edificio objeto de esta artículo, sino también la sede del Banco de España, el del Banco Español del Río de la Plata (el edificio de las Cariátides, hoy sede del Instituto Cervantes) o el Banco Español de Crédito. Y además, otras sedes de ‘primas hermanas’ de los bancos: las aseguradoras, como es el caso del edificio Metrópolis de la compañía homónima.

photo credit: jon.arregi via photopin cc

Todas estas instituciones consideraron que no había una zona mejor que esta para instalar su sede de Madrid, incluso para el Banco de Bilbao, cuya sede principal estaba en la capital vizcaína. Por ello, el diseño de la obra corrió a cargo de artistas vascos, como el arquitecto bilbaíno Ricardo de Bastida, autor de importantes edificios en Bilbao, como la Alhóndiga.

Detalles del exterior edificio del Banco de Bilbao en Madrid

Para conocer a fondo esta sede del Banco de Bilbao, lo ideal es solicitar la entrada y admirar también la escalera imperial, la gran vidriera y los murales. Aquí nos detendremos en los detalles exteriores que da tiempo a apreciar mientras una ruta turística por Madrid pasa por delante de su fachada.

Por supuesto, lo que más llama la atención son las cuádrigas de la azotea, obra por cierto del también bilbaíno Higinio Basterra. Símbolo de victoria militar ya desde tiempos romanos, en este caso puede sugerir sentido de grandeza para este banco, cuya sede en Madrid significaba la expansión de la entidad.

photo credit: El Colegui via photopin cc

Una curiosidad de las cuádrigas es precisamente su color. Sus materiales son el bronce, el plomo y el hierro, pero originalmente estaban recubiertas de latón dorado, por lo que resplandecían en el cielo madrileño. El problema es que durante la Guerra Civil el edificio acogió a diversos partidos y sindicatos de izquierdas y, por tanto, podría ser un objetivo prioritario de las bombas de la aviación franquista. Así que sus huéspedes decidieron pintarlas de negro para que el lugar pasara algo más desapercibido. Y de negro se quedaron.

Entre los más cinéfilos, el edificio del Banco de Bilbao es famoso porque en su azotea se desarrolla una escena central de la película La comunidad, de Alex de la Iglesia. En ella, Carmen Maura se cuelga de la pata de uno de los caballos para no caer al vacío. Las esculturas, por cierto, tuvieron que ser reproducidas para el rodaje.
Una curiosidad de las cuádrigas es precisamente su color. Sus materiales son el bronce, el plomo y el hierro, pero originalmente estaban recubiertas de latón dorado, por lo que resplandecían en el cielo madrileño. El problema es que durante la Guerra Civil el edificio acogió a diversos partidos y sindicatos de izquierdas y, por tanto, podría ser un objetivo prioritario de las bombas de la aviación franquista. Así que sus huéspedes decidieron pintarlas de negro para que el lugar pasara algo más desapercibido. Y de negro se quedaron.

El edificio, que ahora alberga también dependencias de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad de Madrid, fue remodelado varias veces y ampliado en una ocasión. La parte más nueva es la que avanza hacia la calle Sevilla y se distingue entre otras cosas porque en ella no se dispusieron las enormes columnas que dominan varios pisos de la fachada.

Por último, recordar que el edificio del Banco de Bilbao ya no es la principal sede del hoy BBVA en Madrid, sino que posteriormente se trasladó a la Torre BBVA de AZCA y finalmente a la ‘vela’ o la ‘gota’ de Las Tablas, que en la fecha de publicación de este artículo aún está en fase de construcción.

¿Qué te parece este edificio? ¿Te habías parado alguna vez a admirar las esculturas de las cuádrigas? ¿Te quieres animar a verlo en persona en una de mis visitas turísticas por Madrid?

Fuente: Madridiario

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Alrededores del Museo del Prado: 5 motivos para conocer la zona

Hacer una visita turística a Madrid sin visitar el Museo del Prado es perderse probablemente su mayor joya artística. Pero también hay muchas razones para acudir a los alrededores y al lugar de ubicación de esta pinacoteca sin necesariamente entrar. Echando cuentas, a mí me salen cinco motivos.

  • Conocer una de las pocas construcciones góticas de Madrid: la iglesia de los Jerónimos. Se trata del mejor ejemplo de este estilo artístico, con permiso de las puertas de la fachada de la Casa de los Lujanes, de la que en otro artículo hablaremos, y de la Puerta del Hospital de la Latina que hoy se encuentra en la Escuela Superior de Arquitectura de Ciudad Universitaria. Y con permiso, claro, de los historiadores del arte, pues esta iglesia quedó muy deteriorada durante la invasión napoleónica a comienzos del s. XIX y tuvo que ser reconstruida en parte, como las torres de su lado este y su interior. En cualquier caso, nos sirve para apreciar cómo incluso este estilo, muy raro en la ciudad de Madrid, no renuncia a ciertas características de la arquitectura local, como el uso de materiales tan humildes como el ladrillo y la mampostería. Entre sus curiosidades está haber sido el lugar de casamiento de los príncipes de Asturias hasta la consagración de la catedral de la Almudena. El último en casarse allí fue Alfonso, a la postre Alfonso XIII, el 31 de mayo de 1906, día aciago por el terrible atentado en la calle Mayor durante el trayecto de la pareja hacia el Palacio Real.
  • Visitar el Jardín Botánico. Por 3 euros se puede descubrir uno de los lugares fundamentales del Salón del Prado, proyecto innovador e ilustrado que Carlos III promovió en esta zona de Madrid. Se puede descubrir libremente o a través de visitas guiadas, que te mostrarán lo mejor de este vergel, perfecto para adentrarse en el mundo de la Botánica.
  • De entre el resto de edificios de los alrededores del Museo del Prado, a mí personalmente me gusta mucho la sede de la Real Academia Española. No ya por su construcción de gusto neoclásico inaugurada en 1894, sino por lo que representa para todos aquellos que aman (amamos) la palabra y la lengua española. Escritores como Camilo José Cela, Antonio Buero Vallejo o Miguel Delibes dieron prestigio a sus sillones en el pasado, así como Mario Vargas-Llosa lo hace en la actualidad desde la L mayúscula. La única pega, en mi opinión, es la poca presencia de mujeres en esos sillones académicos.
  • Por supuesto, un buen motivo para terminar una ruta turística en el Museo del Prado de Madrid sin entrar en él es, precisamente, admirar su edificio, tanto el antiguo como el nuevo. El antiguo es una muestra de ese neoclásico de estilo madrileño que promovió Juan de Villanueva, uno de los arquitectos más importantes de la villa. No falta el juego rojo-gris del ladrillo y el granito, ni la elegancia de las galerías de columnas, en especial en la fachada de Velázquez, la principal y más original. Cabe destacar como curiosidad que el Prado no se construyó con la idea de ser una pinacoteca, sino un gabinete de Ciencias Naturales, en ese empeño de Carlos III por crear un gran complejo científico de investigación y divulgación, del que también formaba parte el Jardín Botánico o el Observatorio Astronómico, situado en una colina del Retiro muy próxima. Fue gracias a Fernando VII, o más bien al empeño de su segunda esposa, la reina María Isabel de Braganza, que este edificio se destinara a la exposición de la gran colección de pintura y escultura que atesoraba la Familia Real española. Su construcción se comenzó a gestar a finales del s. XVIII pero no se inauguró hasta 1819, pues el proyecto también se vio perjudicado por los inconvenientes que la invasión del ejército napoleónico trajo para toda esta zona de Madrid.
  • En cuanto al edificio nuevo, su diseño se lo debemos a Rafael Moneo, en líneas rectas y sencillas que recuerdan precisamente a la ampliación de la estación de Atocha, desarrollada por él no muy lejos de aquí. Se trata de un cubo muy marcado porque su misión es ‘abrazar’ al claustro renacentista de su interior, que en su momento formaba parte de la iglesia de los Jerónimos. Lo más llamativo, probablemente, el ‘Portón-Pasaje’ de Cristina Iglesias, unas monumentales puertas de bronce configuradas como un tapiz vegetal y que tiene un sistema hidráulico que mueve la posición de la estructura cada dos horas, mostrando un aspecto nuevo cada ocasión.

photo credit: washuugenius via photopin cc

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Parque del Retiro de Madrid: así no se cuidan los árboles

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Niños subidos en los árboles del Parque del Retiro de Madrid.

Aunque las fotografías sobre los árboles del Parque del Retiro de Madrid que muestro en este artículo no son precisamente actuales (son del 20 de septiembre de 2014), sí siguen teniendo vigencia, incluso ahora que parece que los árboles de la ciudad nos están dando una tregua en cuanto a sustos, pues el último incidente de caída data del 14 de octubre, si no me fallan las cuentas.

Me refiero aquí a un evento que hubo en el Parque del Retiro precisamente ese 20 de septiembre: anunciadas a bombo y platillo, las tropas imperiales de Star Wars desembarcaban en este histórico jardín. Y, como era de esperar, se llenó de gente, tanto que incluso los propios organizadores se vieron sorprendidos por el aluvión de espectadores.

A mí me tocó cubrir el evento no como guía turístico de Madrid sino como periodista para ELMUNDO.es, y lo que allí vi no me gustó nada, y no hablo del espectáculo en sí, que demostró una caracterización de los personajes perfecta. Lo que me cabreó fue ver a tantas personas subidas en los árboles del parque.

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Personas viendo el desfile de las tropas de Star Wars en el Retiro.

¿De verdad no había un mejor lugar para albergar el desfile de las tropas de Star Wars? ¿De verdad tenemos tan poco civismo como para no darnos cuenta que se trata de un jardín histórico, cuyos árboles hay que cuidar? Aunque la preocupante caída de árboles que ha experimentado Madrid en los últimos meses, que le ha costado la vida a dos personas hasta la fecha, pueda deberse a múltiples factores (recortes presupuestarios, cambio del agua de riego, etc.), desde luego esto no ayuda en nada a una mejor conservación.

Así que señalo directamente no solo al Ayuntamiento por el error de la elección del lugar del evento sino también a las familias que, sin ningún reparo, dejan que sus hijos trepen por los árboles del Parque del Retiro. Ojalá no vuelva a suceder algo así.

Ruta por la Sierra Norte de Madrid: Torrelaguna – Atalaya Arrebatacapas

Torrelaguna es un pueblo del noreste de Madrid con un gran atractivo cultural (fue declarado Monumento Histórico-Artístico y supone una de las visitas turísticas más recomendables en la Comunidad de Madrid) pero también paisajístico. Se puede decir que es justo la transición de la Sierra Norte con la vega del río Jarama.Una de sus imágenes más características son las Calerizas, ese monte-barrera jalonado por los sifones del Canal de Isabel II. En esta ruta de los alrededores de Madrid atravesaremos esta particular barrera, tras la cual se esconde un paisaje más serrano que campestre. El GR-10, una de las vías de senderismo más largas y bonitas de España, nos llevará hasta las inmediaciones de la Atalaya de Arrebatacapas.


FICHA TÉCNICA DE ESTA RUTA EN LA COMUNIDAD DE MADRID

Lugar de salida: Plaza Mayor de Torrelaguna.

Lugar de llegada: Atalaya de Arrebatacapas.

Longitud: 4 kilómetros.

Duración: Dos horas el recorrido completo, ida y vuelta.

Dificultad: Baja, sin grandes desniveles, salvo el primer tramo hasta alcanzar el Sifón de Matachivos

Comentarios: No hay grandes peligros. Eso sí, se ruega mucha precaución al cruzar la carretera M-131, pues justo pilla en una curva cerrada y a veces pasan los coches a gran velocidad.

Cómo llegar: Desde la A-1, el desvío de Torrelaguna es en la salida 50, ya se venga desde Madrid o desde Segovia. En ese momento se toma la N-320 y tras ocho kilómetros ya llega la indicación de Torrelaguna. Desde Guadalajara también se puede venir por la N-320, hasta la salida 332.

DESCRIPCIÓN DE LA RUTA POR TORRELAGUNA

photo credit: M.Peinado via photopin cc

Esta ruta por la Sierra Norte de Madrid comienza en la Plaza Mayor de Torrelaguna. Para quienes sigan la ruta con el GPS de Wikiloc, verán que comienza en la calle Real de los Merinos, pero eso es solo porque es ahí donde dejé el coche para iniciarla yo mismo. En cualquier caso, hay que dirigirse a la calle San Sebastián y recorrerla hasta el final.
Al poco de terminar la calle San Sebastián sale un pequeño sendero que sube empinado a mano izquierda, abandonando el arroyo a la derecha. Este pequeño sendero nos lleva al sifón de Matachivos, que lo sobrepasamos por su lado izquierdo.

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Desde entonces, comienza nuestro camino, una pista de arena de la que nunca hay que salirse. Tras unos 15-20 minutos, se nos presenta una bifurcación de tres opciones. Yo me decidí a tomar la central, que se transforma en una pequeña vereda hasta la carretera. Las otras dos opciones, me imagino, también podrían conducir al entorno de la atalaya.

En este punto, mucho cuidado, porque se cruza la carretera M-131. Al otro lado de esta carretera, un pequeño sendero lleva directamente a la atalaya Arrebatacapas. Llama la atención que este lugar tan bonito y con tanta historia (una torre vigía construida por los árabes en el siglo IX en la llamada Marca Media) no esté acondicionada, ni siquiera para llegar a sus inmediaciones. De hecho, por lo que se ve, estaba vallada y los senderistas han tenido que abrir un acceso espontáneamente para llegar a ella.

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Como se puede imaginar y como ocurre desde cualquier torre vigía, las vistas desde allí son espectaculares: la Sierra de la Cabrera, Redueña, Cotos de Monterrey, la vega del Jarama, las instalaciones del Canal de Isabel II…

La vuelta, al ser una ruta lineal, se realiza por el mismo lugar.

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Ricardo Domínguez es periodista, guía turístico de Madrid y entusiasta de la naturaleza.

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